Astrónomos siguen buscando restos de un cometa que se desintegró cerca del Sol

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Astrónomos siguen buscando restos de un cometa que se desintegró cerca del Sol

Seis años después de que el cometa C/2019 Y4 ATLAS se desintegrara dramáticamente en el sistema solar interior, los astrónomos continúan investigando si sobrevive algún remanente sustancial. El cometa, que alguna vez se predijo que sería una vista espectacular durante los bloqueos pandémicos de 2020, se fragmentó inesperadamente, lo que dejó a los científicos preguntándose si su núcleo se desintegró por completo o si un fragmento persiste en órbita.

La inesperada desaparición del cometa

Descubierto a finales de 2019, se proyectó inicialmente que C/2019 Y4 ATLAS pasaría a 23 millones de millas del sol, lo que lo haría potencialmente visible a simple vista. Sin embargo, en abril de 2020, el cometa se rompió inesperadamente en docenas de pedazos, frustrando las esperanzas de un espectáculo de cielo despejado. Observaciones posteriores con telescopios como Hubble y STEREO rastrearon cúmulos de escombros, pero el destino del núcleo siguió sin estar claro.

Preguntas persistentes sobre el núcleo

Un estudio reciente dirigido por Salvatore A. Cordova Quijano de la Universidad de Boston sugiere que un fragmento de hasta medio kilómetro de diámetro podría estar todavía orbitando alrededor del sol. El equipo escaneó los cielos en 2020 utilizando el Telescopio Lowell Discovery y la Instalación Transitoria de Zwicky, sin encontrar evidencia inmediata. Sin embargo, reconocen que un fragmento más pequeño e inactivo podría haber eludido la detección.

La supervivencia de un fragmento de este tipo proporcionaría información valiosa sobre cómo los cometas se fragmentan bajo el intenso calor solar y si los cometas más grandes ocasionalmente dejan restos más pequeños y de larga vida. Esto también plantea la cuestión más amplia de cuántos otros cometas “perturbados” pueden haber sobrevivido en forma reducida, continuando sus órbitas milenarias alrededor del sol.

Entendiendo la desintegración del cometa

El estudio de C/2019 Y4 ofrece pistas sobre el violento proceso de desintegración de un cometa cerca del sol. La desintegración del cometa probablemente implicó una rápida sublimación de su material helado, lo que provocó que los fragmentos perdieran masa rápidamente. El fragmento más grande de escombros, el fragmento B, tenía inicialmente 1,2 kilómetros de ancho en mayo de 2020, pero su tamaño en octubre de 2020 seguía siendo incierto, con la posibilidad de que se hubiera fragmentado aún más por debajo de los límites detectables.

Observaciones futuras y lecciones aprendidas

Los astrónomos sólo han observado un puñado de eventos de desintegración de cometas, y las observaciones de seguimiento son cruciales para confirmar si sobreviven grandes fragmentos. Los investigadores recomiendan que los estudios futuros den prioridad a las búsquedas profundas dos o tres meses después de que un cometa pase detrás del Sol, ya que esto brindaría la mejor oportunidad para detectar cualquier residuo restante.

El caso de C/2019 Y4 destaca la importancia de un seguimiento continuo de los cometas a medida que se acercan al sol, ayudando a los científicos a comprender la dinámica de estos viajeros helados y las condiciones que conducen a sus espectaculares, aunque a menudo impredecibles, desintegraciones.

El misterio de C/2019 Y4 ATLAS sirve como recordatorio de que incluso en el bien estudiado ámbito de la astronomía, algunos eventos celestes permanecen incompletos, lo que lleva a una mayor investigación y observación.