Los ríos de la Tierra, sustento de los ecosistemas y de la civilización humana, ahora están siendo monitoreados como nunca antes gracias a la misión satelital de Topografía de Aguas Superficiales y Océanos (SWOT). Por primera vez, los científicos han creado un mapa global integral que estima la descarga de los ríos (el volumen de agua que fluye a través de las vías fluviales) utilizando datos recopilados desde el espacio. Este avance llena vacíos críticos en el monitoreo del agua, particularmente en regiones remotas y áreas políticamente sensibles donde las mediciones terrestres son escasas.
El desafío de medir el flujo de agua global
Medir con precisión la descarga de los ríos es crucial para predecir inundaciones, gestionar los recursos hídricos y comprender los impactos ambientales. Sin embargo, los métodos tradicionales que se basan en medidores de ríos están distribuidos de manera desigual, lo que deja a grandes porciones del planeta sin vigilancia. Esto plantea desafíos importantes, especialmente en regiones donde los cambios rápidos en el flujo de agua pueden tener consecuencias devastadoras.
La misión FODA, una colaboración entre la NASA y la agencia espacial francesa CNES, aborda esta cuestión utilizando un instrumento de radar de amplia franja para medir la altura del agua en ríos, lagos y océanos. A diferencia de los medidores localizados, SWOT proporciona una cobertura amplia y consistente, complementando las redes terrestres existentes.
Cómo funciona FODA: el ojo de un satélite en el agua
El satélite SWOT orbita la Tierra a una altitud de 891 kilómetros (554 millas), completando una órbita completa cada 21 días. Utilizando su interferómetro de radar de banda Ka (KaRIn), mide la altura de las superficies del agua, lo que permite a los científicos estimar las tasas de descarga con una precisión sin precedentes. Los datos resultantes se visualizan como un mapa global, con hilos de azul a verde más brillantes y más densos que representan caudales de ríos más altos.
Según la NASA, esta publicación representa la primera estimación global tanto de la descarga de los ríos como de los sedimentos en suspensión observados desde el espacio, cubriendo todos los ríos de la Tierra con una anchura superior a unos 160 pies (50 metros).
Por qué esto es importante: más allá del volumen de agua
Las implicaciones de estos nuevos datos van mucho más allá de las simples mediciones del volumen de agua. Los ríos no son sólo conductos de agua; también transportan nutrientes vitales, contaminantes y sedimentos que dan forma a los deltas, influyen en la calidad del agua y afectan ecosistemas enteros.
“El vertido, en particular, es el corazón de la previsión de inundaciones, y contar con una estimación basada en el espacio ayuda a llenar los vacíos en los que los sensores terrestres son limitados o inexistentes”.
La capacidad de estimar con precisión las descargas desde el espacio mejorará los modelos de predicción de inundaciones, lo que permitirá una mejor preparación y respuesta en regiones vulnerables. Las empresas de agua, los planificadores de riego y los administradores de embalses también pueden aprovechar estos datos para optimizar la gestión de los recursos hídricos en todas las estaciones y regiones.
Mirando hacia el futuro: una nueva era de monitoreo del agua
La misión FODA representa un cambio de paradigma en la forma en que monitoreamos y entendemos los sistemas hídricos de la Tierra. Al combinar observaciones espaciales con mediciones terrestres, los científicos pueden obtener una imagen más completa y precisa del flujo de agua global. Estos datos no solo mejorarán nuestra capacidad para gestionar los recursos hídricos, sino que también proporcionarán información crítica sobre la compleja interacción entre ríos, ecosistemas y poblaciones humanas.
La disponibilidad de este conjunto de datos global marca un paso significativo hacia prácticas de gestión del agua más sostenibles e informadas en todo el mundo.
