Se confirma el canibalismo de las orcas: por qué algunas orcas se mantienen juntas

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Se confirma el canibalismo de las orcas: por qué algunas orcas se mantienen juntas

Los recientes descubrimientos de aletas de orca masticadas en playas rusas confirman un aspecto inquietante pero crucial del comportamiento de las orcas: el canibalismo. Los científicos creen que esta depredación, principalmente por parte de orcas “Bigg” u orcas transitorias, puede explicar por qué otras poblaciones de orcas, como las orcas “residentes” que se alimentan de peces, viven en grupos familiares excepcionalmente unidos.

La evidencia: las aletas cuentan una historia sombría

Investigadores dirigidos por Olga Filatova de la Universidad del Sur de Dinamarca analizaron las aletas dorsales arrastradas por las aguas de la isla de Bering, Rusia. Estas aletas tenían inconfundibles marcas de dientes compatibles con mordeduras de orcas. Inicialmente, estas marcas eran comunes en los restos de ballenas cazadas por las orcas de Bigg, conocidas por depredar mamíferos marinos. Sin embargo, en 2022 y 2024, los investigadores encontraron aletas pertenecientes a orcas residentes del sur (una población famosa por su dieta rica en salmón y sus vínculos sociales) con el mismo daño depredador.

Las pruebas genéticas confirmaron la identidad de las orcas presas, dejando claro que las orcas ocasionalmente consumen a las de su propia especie. Si bien no se puede descartar por completo la carroña, Filatova señala que los cadáveres frescos de ballenas generalmente se hunden rápidamente, lo que hace que la depredación sea el escenario más probable.

Por qué las orcas viven en grupos: una defensa contra los depredadores

El descubrimiento sugiere que las orcas de Bigg ocasionalmente se dirigen a las orcas residentes. Las orcas residentes, que viven en grupos familiares grandes y estables, pueden haber desarrollado esta estructura social como medida defensiva contra la depredación. Al igual que muchos animales terrestres forman manadas para protegerse, estas familias de orcas muy unidas pueden trabajar juntas para protegerse de los ataques.

“Al menos ahora sabemos que el canibalismo ocurre, pero creo que no es muy común”, dijo Filatova.

La evidencia respalda esta teoría: se ha observado a orcas residentes ahuyentando a grupos más pequeños de orcas de Bigg, y se ha visto a las orcas de Bigg evitando áreas ocupadas por manadas de residentes más grandes. Este comportamiento implica una estrategia de defensa funcional.

Una relación compleja: no solo canibalismo

Las implicaciones van más allá de la simple depredación. Las orcas son muy inteligentes y exhiben comportamientos sociales complejos. El hecho de que las orcas de Bigg a veces maten a sus crías recién nacidas sin consumirlas, aparentemente para manipular las oportunidades de apareamiento, revela un lado más oscuro de su agresión.

Otras especies, como los calderones de aleta larga, también forman grupos compactos para defenderse de las orcas, lo que sugiere una presión evolutiva común. Algunos investigadores, como Michael Weiss del Centro de Investigación de Ballenas, sugieren que las marcas en las aletas también podrían deberse a una agresión intraespecie más que a una depredación.

El panorama más amplio: una profunda historia evolutiva

Los investigadores teorizan que esta presión de depredación puede haber impulsado la formación de estructuras sociales muy unidas en las orcas residentes hace unos 100.000 años, cuando diferentes poblaciones de orcas comenzaron a interactuar. Filatova sugiere que, desde la perspectiva de una orca, comer otra orca podría ni siquiera considerarse canibalismo, dada la interacción social limitada entre los diferentes tipos de orcas.

La evidencia del canibalismo en las orcas resalta las brutales realidades de la selección natural, donde la supervivencia a menudo depende de la agresión y la adaptación. Las estrechas estructuras sociales de algunas poblaciones de orcas pueden ser una respuesta directa a la amenaza que representan los de su propia especie.