Las reinas de los abejorros son menos eficientes a la hora de recolectar néctar que las abejas obreras, no por pereza, sino por una limitación física: sus lenguas tienen menos pelos. Una nueva investigación publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences revela este factor previamente desconocido en la división del trabajo dentro de las colonias de abejorros.
Explicación de la división de la búsqueda de alimento
Durante décadas, se ha observado que los abejorros reina inicialmente buscan néctar ellos mismos cuando salen de la hibernación, pero rápidamente pasan a depender de sus abejas obreras para esta tarea. La suposición era principalmente conductual: las reinas se concentran en poner huevos mientras que las obreras se encargan de recolectar recursos. Sin embargo, este estudio añade un componente fisiológico crítico.
Los investigadores examinaron las lenguas de los abejorros Bombus terrestris y descubrieron que las reinas siempre tienen lenguas más largas pero con una cobertura de pelo significativamente más escasa en comparación con las obreras. Un vídeo de alta velocidad confirmó que estas lenguas menos peludas atrapan menos néctar durante la alimentación.
Cómo el vello de la lengua afecta la eficiencia
Las lenguas de los abejorros no sólo son largas; están cubiertos de pelos microscópicos que actúan como una esponja. Estos pelos atrapan el néctar a través de la tensión superficial, maximizando la recolección. Según Zexiang Huang de la Universidad Sun Yat-Sen, “Muchos pelos muy juntos crean innumerables espacios diminutos que retienen el néctar por tensión superficial”. Las lenguas de las reinas, con su densidad de cabello reducida, son simplemente menos efectivas en este proceso.
Esta no es sólo una diferencia menor; significa que las reinas luchan físicamente para recolectar néctar con tanta eficiencia como las obreras. La longitud más larga de la lengua no compensa la falta de pelo.
Implicaciones para la cría y polinización de las abejas
Los hallazgos tienen implicaciones más amplias. Comprender cómo la microestructura de la lengua afecta la recolección de néctar podría ayudar a predecir qué especies de abejas son las más adecuadas para polinizar cultivos específicos. Los criadores de abejas y los apiarios podrían utilizar este conocimiento para seleccionar rasgos de alimentación más eficientes.
El estudio subraya que la eficiencia de la búsqueda de alimento en los abejorros es una interacción compleja entre el comportamiento y la anatomía física, no solo una cuestión de preferencia de la reina. La estructura de la lengua es un factor previamente pasado por alto, pero vital, en el funcionamiento de estas colonias.
