Los terremotos lunares revelan una superficie lunar cada vez más pequeña

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Una nueva investigación confirma que la Luna todavía se está reduciendo activamente, con una actividad tectónica generalizada en sus oscuras llanuras volcánicas (maria). Un mapeo global de las crestas de fallas revela que los terremotos lunares son mucho más comunes de lo que se suponía anteriormente, y algunas de estas formaciones son sorprendentemente recientes: decenas de millones de años. Este descubrimiento tiene implicaciones importantes para futuras misiones lunares y posibles bases a largo plazo.

Tectónica lunar: más activa de lo esperado

Durante décadas, los científicos han observado escarpes lobulados (formaciones en forma de crestas) en las tierras altas de la Luna, lo que sugiere una contracción lenta a lo largo de miles de millones de años. Sin embargo, este estudio proporciona la primera imagen completa de una actividad similar en los mares lunares, las vastas llanuras oscuras formadas por antiguas erupciones volcánicas. El geólogo Cole Nypaver del Instituto Smithsonian explica: “Este trabajo nos ayuda a obtener una perspectiva global completa sobre el tectonismo lunar reciente… lo que lleva a una mayor comprensión de su interior”.

Cómo se encoge la luna

La Luna se formó hace aproximadamente 4.500 millones de años como una esfera fundida. A medida que se enfriaba, se contraía, provocando que su superficie se arrugara. Este proceso continúa hoy, aunque a un ritmo lento. La evidencia aparece en forma de pequeñas crestas de mare (SMR), características de compresión formadas por fallas de empuje poco profundas en las llanuras de basalto.

Los investigadores mapearon 1.114 segmentos SMR previamente no documentados utilizando imágenes de alta resolución del Lunar Reconnaissance Orbiter de la NASA, sumándose a los estudios existentes para un total de 2.634 segmentos en ambos lados de la Luna.

Salir con las arrugas

Es imposible fechar directamente estas crestas, pero los científicos utilizaron un método inteligente: los terremotos lunares provocados por deslizamientos de fallas borran los cráteres de impacto cercanos. Contando los cráteres restantes, estimaron el último movimiento de cada falla. El análisis sugiere que los SMR se formaron hace entre 310 y 50 millones de años, y que el más joven tenía alrededor de 52 millones de años. Este período de tiempo se alinea estrechamente con la edad promedio de los escarpes de las tierras altas, lo que indica un sistema de contracción unificado.

Lo que esto significa para el futuro

La Luna se ha reducido aproximadamente entre un 0,003 y un 0,004 por ciento, aunque los investigadores creen que esta contracción es constante tanto en las tierras altas como en los mares. Esto significa que la actividad interna de la Luna plantea riesgos para la futura infraestructura en la superficie. Como afirma el geólogo Tom Watters, “La presencia generalizada de características tectónicas sísmicamente activas recientemente o actualmente… brinda nuevas oportunidades para futuras misiones e investigaciones lunares”.

La continua contracción de la Luna es un recordatorio de que incluso los cuerpos celestes aparentemente estáticos son sistemas dinámicos con procesos geológicos en curso. Los hallazgos enfatizan la necesidad de un monitoreo sísmico detallado a medida que la humanidad expande su presencia más allá de la Tierra.