Los científicos han identificado una actividad cerebral específica vinculada a nuestro sentido fundamental de propiedad del cuerpo: la capacidad de distinguir “tú” de todo lo que está fuera de ti. La investigación, publicada por equipos de Suecia y Francia, revela que las ondas cerebrales alfa en la corteza parietal son clave para este proceso. Este descubrimiento puede remodelar nuestra comprensión de cómo el cerebro construye la realidad y potencialmente informar tratamientos para condiciones en las que este sentido está distorsionado.
La ilusión de la mano de goma revela los límites del cerebro
El estudio utilizó la clásica “ilusión de la mano de goma”, una prueba psicológica en la que se engaña a los participantes haciéndoles creer que una mano falsa es parte de su propio cuerpo. Al tocar simultáneamente una mano real oculta y una mano de goma visible, los investigadores descubrieron que el cerebro fusiona fácilmente las dos cuando se sincroniza la información sensorial.
En los experimentos participaron 106 participantes monitoreados mediante electroencefalografía (EEG) para rastrear la actividad cerebral durante la ilusión. Los resultados mostraron consistentemente que la velocidad de las ondas alfa en la corteza parietal (la región del cerebro responsable de la conciencia espacial y el mapeo corporal) se correlaciona directamente con la fuerza con la que los participantes se identificaron con la mano falsa.
Olas más rápidas, límites más definidos
Los participantes con frecuencias de onda alfa más rápidas tenían más probabilidades de detectar incluso ligeros retrasos entre los toques de sus manos reales y falsas, rechazando correctamente la ilusión. Por el contrario, aquellos con ondas alfa más lentas fueron engañados más fácilmente, aceptando la mano de goma como propia incluso cuando no era el momento oportuno.
Para confirmar que estas ondas no eran solo un subproducto de la ilusión, los investigadores utilizaron estimulación transcraneal de corriente alterna (tACS) para acelerar o ralentizar artificialmente las ondas alfa de los participantes. La manipulación de estas ondas cerebrales influyó directamente en la facilidad con la que las personas eran engañadas por la mano falsa. Las ondas más rápidas aumentaron la sensación de propiedad del cuerpo, haciéndolos más críticos con las discrepancias. Olas más lentas desdibujaron las líneas entre uno mismo y el otro.
Implicaciones más allá de la percepción
Esta investigación tiene profundas implicaciones para comprender afecciones neurológicas como la esquizofrenia, donde el sentido de uno mismo a menudo está fragmentado. El mapeo corporal distorsionado puede ser un componente clave de este trastorno y, al comprender los mecanismos neuronales en juego, podrían surgir nuevas vías de tratamiento.
Más allá de las aplicaciones clínicas, los hallazgos también tienen usos prácticos. Aprovechando este conocimiento se podrían desarrollar prótesis más realistas y experiencias de realidad virtual inmersivas. Ahora se comprende con mayor precisión el proceso natural del cerebro para integrar la información sensorial en un sentido coherente de uno mismo.
“Nuestros hallazgos ayudan a explicar cómo el cerebro resuelve el desafío de integrar señales del cuerpo para crear un sentido coherente de sí mismo”, explica el neurocientífico Henrik Ehrsson.
En última instancia, el estudio subraya que los límites entre “tú” y el mundo no son fijos, sino que el cerebro los construye activamente en función de la rapidez con la que procesa la información sensorial.
























