Campo de vidrio de impacto de meteorito recién descubierto encontrado en Brasil

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Se ha descubierto en el noreste de Brasil un nuevo y notable campo de vidrio natural, formado por el impacto de un antiguo meteorito. El hallazgo, detallado en un estudio reciente, se suma al número limitado de “campos esparcidos” conocidos: áreas donde se encuentran dispersos ese tipo de vidrio de impacto, conocido como tectitas. A pesar de la amplia distribución de estos restos vítreos, el cráter real del evento de 6,3 millones de años sigue siendo difícil de alcanzar.

¿Qué son las tectitas?

Las tectitas se forman cuando meteoritos, cometas o asteroides chocan con la Tierra, derritiendo instantáneamente las rocas terrestres. Luego, estas gotas fundidas se arrojan a la atmósfera antes de enfriarse y solidificarse en formaciones vítreas. El término “tektita” en sí proviene de las palabras griegas antiguas que significan “derretido” o “fundido”, lo que refleja sus orígenes ardientes.

Actualmente, sólo cinco campos de cultivo distintos son reconocidos a nivel mundial: Australasia, Costa de Marfil, República Checa, América del Norte y ahora Brasil. Este descubrimiento convierte a Brasil en apenas el quinto lugar de la Tierra donde se ha documentado un yacimiento de este tipo.

Los “geraisitas” brasileños

Las tektitas recientemente identificadas, denominadas “geraisitas” en honor al estado brasileño de Minas Gerais donde fueron encontradas por primera vez, abarcan un campo esparcido de al menos 56 millas (90 km) de largo. Los investigadores han recolectado aproximadamente 600 especímenes, con masas que oscilan entre 1 gramo y 86 gramos.

Estos fragmentos vítreos aparecen inicialmente negros y opacos, pero se vuelven translúcidos de color gris verdoso cuando se exponen a una luz brillante. Sus superficies están llenas de cavidades, restos de burbujas de gas atrapadas durante su viaje atmosférico a alta velocidad. La composición de las geraisitas es principalmente sílice (70% -74%), junto con niveles significativos de óxidos de sodio y potasio, con trazas de cromo y níquel.

¿Por qué son raros los campos de vidrio de impacto?

La escasez de campos de tectita no se debe a impactos poco frecuentes sino más bien a una combinación de factores geológicos. La formación de tectita requiere composiciones de roca específicas, como esquisto, arenisca de cuarzo o roca ígnea, que deben estar presentes en el lugar del impacto. Además, se necesitan meteoritos más grandes para generar suficiente calor para derretirse y dispersarse.

Las tectitas resultantes se distribuyen en “campos esparcidos”, que contienen especímenes de edad y composición química similares, que se encuentran tanto en la tierra como en sedimentos de aguas profundas (como microtectitas). El campo más grande, el de Australasia, cubre aproximadamente el 10% de la superficie de la Tierra.

El cráter perdido

A pesar de la amplia distribución de geraisitas, el cráter de impacto aún no se ha identificado. Sólo la mitad de los campos de tektita conocidos tienen un cráter confirmado asociado. Los investigadores sospechan que el cráter podría estar dentro del cratón São Francisco, una antigua región granítica en el este de América del Sur. Localizarlo probablemente requerirá más investigación, incluyendo potencialmente el análisis de imágenes satelitales para detectar características enterradas o erosionadas.

El tamaño del campo depende directamente de la energía del impacto, entre otros factores.
– Álvaro Penteado Crósta, geólogo y autor principal del estudio.

El descubrimiento del campo brasileño de tektita ofrece una oportunidad única para estudiar el impacto de un antiguo meteorito. Si bien el cráter permanece oculto, la presencia de lechatelierita (una sílice vítrea que se forma sólo a temperaturas extremas) confirma los orígenes violentos del evento. Este hallazgo amplía nuestra comprensión de la historia del impacto de la Tierra y subraya el legado duradero de las colisiones extraterrestres.