El compañero oculto de Betelgeuse finalmente explicado

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El compañero oculto de Betelgeuse finalmente explicado

Durante más de un siglo, los astrónomos han estado desconcertados por el extraño comportamiento de Betelgeuse, una enorme estrella supergigante roja a unos 650 años luz de distancia. Ahora se ha confirmado que esta estrella, famosa por sus dramáticos ciclos de brillo y atenuación, tiene una estrella compañera orbitando dentro de su atmósfera, una revelación que podría reescribir nuestra comprensión de la evolución estelar.

El misterio del ritmo de Betelgeuse

Betelgeuse exhibe un ciclo de seis años de hinchazón y desvanecimiento que no se alinea con la inestabilidad estelar típica. La estrella se acerca al final de su vida, pero no es lo suficientemente inestable como para explicar su pulso predecible. ¿La respuesta largamente sospechada? Otra estrella dando vueltas dentro de su atmósfera, hallazgo confirmado recientemente por observaciones del Telescopio Espacial Hubble de la NASA.

Evidencia de ondas atmosféricas

Los investigadores dirigidos por Andrea Dupree, del Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica, detectaron ondas en la atmósfera de Betelgeuse, que se asemejan a la estela de una lancha rápida. Estas perturbaciones son directamente atribuibles a una estrella pasajera, una compañera más pequeña denominada Siwarha. Los hallazgos, que pronto se publicarán en The Astrophysical Journal, sugieren que Betelgeuse es parte de un sistema binario, no un gigante solitario.

Por qué esto es importante

El descubrimiento resuelve una paradoja de larga data: Betelgeuse gira demasiado rápido para su tamaño. Las estrellas grandes suelen ralentizarse a medida que envejecen, pero Betelgeuse mantiene una rotación rápida debido al momento angular transferido por su compañera. Siwarha, que se estima tiene entre la mitad y 1 ½ veces la masa del sol, acelera la estrella gigante a través de la interacción orbital.

El impacto del compañero

Siwarha orbita tan cerca que permanece dentro de la atmósfera de Betelgeuse, creando un rastro de gas a medida que se mueve. Esta estela se espesa, calienta y oscurece la estrella, provocando el oscurecimiento periódico que se observa desde la Tierra. Todo el sistema estelar reacciona en sincronía: la superficie, la atmósfera y el gas circundante cambian en un calendario constante de seis años. Es poco probable que esa coordinación se produzca únicamente con las tormentas solares.

¿Qué sigue?

Los astrónomos esperan que Siwarha reaparezca en 2027 cuando su órbita lo devuelva a la vista. La confirmación de este sistema binario proporciona un claro ejemplo de estrellas que giran en espiral una hacia otra, un proceso de muerte común pero difícil de alcanzar para las estrellas. La estrella compañera se encuentra actualmente escondida detrás de Betelgeuse, perdida en el resplandor.

El descubrimiento de la compañera de Betelgeuse no sólo resuelve un misterio centenario sino que también ofrece una rara visión de las caóticas etapas finales de la evolución estelar. Esta observación cambiará nuestra comprensión de cómo las estrellas masivas mueren e interactúan con sus vecinas, confirmando que incluso los objetos celestes más famosos a menudo guardan secretos ocultos.