Los astrónomos han logrado un nuevo hito en la física solar: la observación continua de una única región activa del Sol durante más de tres meses. Este período de seguimiento sin precedentes, de abril a julio de 2024, podría mejorar significativamente nuestra capacidad para predecir fenómenos meteorológicos espaciales peligrosos.
Seguimiento de una región violenta desde su nacimiento hasta su decadencia
La región activa, designada NOAA 13664, surgió por primera vez en la cara oculta del Sol el 16 de abril de 2024. Apareció a la vista en mayo, desatando las tormentas geomagnéticas más fuertes en décadas, las mismas tormentas que provocaron auroras espectaculares visibles en latitudes inusualmente bajas. Luego, la región desapareció de la vista el 18 de julio, habiéndose calmado visiblemente cuando reapareció.
Esta observación ampliada fue posible gracias a los esfuerzos coordinados de dos naves espaciales: el Solar Orbiter de la Agencia Espacial Europea, que monitoreó la región desde detrás del Sol, y el Observatorio de Dinámica Solar de la NASA, que la siguió desde la órbita terrestre.
“Se trata de la serie continua de imágenes más larga jamás creada para una única región activa”, afirma Ioannis Kontogiannis, físico solar de la ETH Zurich. “Es un hito en la física solar”.
Por qué es importante la observación continua
Normalmente, los astrónomos sólo disponen de unas dos semanas para estudiar cualquier región activa determinada, ya que el Sol gira una vez cada 28 días. Sin embargo, al combinar datos desde dos puntos de vista, los investigadores pudieron seguir NOAA 13664 casi sin parar, perdiendo solo una breve ventana de tres días a fines de abril.
Esta observación sostenida permitió a los científicos monitorear la evolución de los campos magnéticos de la región (el principal impulsor de la actividad solar) con un detalle sin precedentes. Comprender cómo se desarrollan e interactúan estos campos es crucial para predecir las erupciones solares y las eyecciones de masa coronal (CME).
La amenaza del clima espacial
Las tormentas solares no sólo son hermosas; pueden causar estragos en nuestra tecnología. Las tormentas geomagnéticas severas pueden alterar los satélites, dañar las redes eléctricas e interferir con los sistemas de comunicación. Cuanto más fuerte sea la tormenta, más extenso será el impacto.
Por lo tanto, la capacidad de pronosticar con precisión estos eventos es esencial para proteger la infraestructura crítica. Al estudiar NOAA 13664, los científicos esperan perfeccionar sus modelos y mejorar la precisión de las predicciones. El evento del año 12.350 a. C., la tormenta solar más fuerte jamás registrada, sirve como un crudo recordatorio del potencial de la naturaleza para alterar la tecnología.
La observación ampliada de NOAA 13664 representa un paso crítico hacia nuestra comprensión del comportamiento violento del Sol y, en última instancia, nos ayuda a prepararnos para futuros eventos climáticos espaciales.
