Tierra bola de nieve: evidencia de un clima sorprendentemente dinámico

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Tierra bola de nieve: evidencia de un clima sorprendentemente dinámico

Hace más de 600 millones de años, la Tierra soportó un período conocido como “Tierra bola de nieve”, en el que casi todo el planeta estuvo cubierto de hielo. Sin embargo, una nueva investigación sugiere que incluso durante esta helada extrema, el clima estuvo lejos de ser estático. Un equipo dirigido por Chloe Griffin de la Universidad de Southampton ha descubierto evidencia de ciclos climáticos activos (incluidos patrones que se asemejan a los eventos modernos de El Niño y La Niña) dentro de sedimentos glaciales notablemente conservados de Escocia.

El período criogénico y los registros glaciales

El período criogénico, que abarca desde hace aproximadamente 720 a 635 millones de años, vio al menos dos eventos importantes de “Tierra bola de nieve”. La primera, la glaciación Sturtian (hace aproximadamente 717 a 658 millones de años), es el foco de este nuevo estudio. A diferencia de la mayoría de las rocas de la era criogénica, que están fuertemente erosionadas por la actividad glacial, las rocas que se encuentran en las islas Garvellach frente a la costa occidental de Escocia contienen sedimentos distintos y finamente estratificados. Estas capas se formaron de una manera similar a los lagos glaciares modernos: sedimentos gruesos depositados durante el derretimiento del verano y arcillas finas durante la congelación del invierno.

Los investigadores identificaron aproximadamente 2.600 capas de sedimentos anuales, lo que proporciona un registro sin precedentes de las condiciones climáticas en estas profundidades de la historia de la Tierra. Este nivel de preservación es extraordinario y permite a los científicos analizar el espesor de cada capa para reconstruir patrones climáticos pasados.

Los ciclos climáticos antiguos reflejan los fenómenos modernos

El análisis reveló cuatro ciclos repetidos en el espesor de los sedimentos, correspondientes a patrones climáticos conocidos. El más sorprendente es un ciclo de 4 a 4,5 años que se asemeja mucho al El Niño-Oscilación del Sur (ENSO). Esto sugiere que incluso durante el evento de la Tierra Bola de Nieve, existía un sistema climático tropical capaz de transferir calor entre el océano y la atmósfera, lo que indica la presencia de agua al menos parcialmente abierta cerca del ecuador.

Los ciclos restantes parecen vinculados a variaciones en la intensidad solar, lo que sugiere además que el clima antiguo respondía a factores externos de manera comparable a la actual.

Debate sobre la gravedad de la Tierra Bola de Nieve

Los hallazgos contribuyen a un debate en curso sobre cuán extremas fueron realmente las condiciones de la Tierra Bola de Nieve. Algunos datos apoyan un planeta completamente congelado, con una interacción atmosférica mínima. Sin embargo, sitios como las islas Garvellach sugieren áreas localizadas de aguas abiertas y un clima más dinámico. Los patrones de sedimentos observados también podrían reflejar eventos de calentamiento a corto plazo causados ​​por actividad volcánica o impactos de asteroides.

La preservación de estas antiguas capas anuales no tiene precedentes, ofrece una rara ventana a un período de cambio climático extremo y proporciona evidencia de que incluso en las condiciones más gélidas, los sistemas climáticos de la Tierra estaban activos y respondían.

Si bien el estudio reconoce que las capas pueden representar sólo un breve período de deshielo parcial durante la glaciación Sturtian de 59 millones de años, los hallazgos desafían la noción de un planeta inerte y completamente congelado. La evidencia apunta hacia una realidad más compleja, donde incluso en condiciones extremas, el clima de la Tierra mantuvo cierto grado de actividad y comportamiento cíclico.