Cinco patrones dietéticos establecidos (mediterráneo, basado en plantas, DASH, DRRD y AHEI) muestran consistentemente un vínculo con una mayor longevidad, según un nuevo estudio de más de 100.000 personas. Esto significa que incluso las personas predispuestas a problemas de salud debido a la genética pueden mejorar significativamente su esperanza de vida al elegir alimentos más inteligentes.
Cómo funcionó el estudio
Investigadores de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Huazhong en China analizaron datos del Biobanco del Reino Unido y calificaron a los participantes según su adherencia a las cinco dietas. Los cinco enfatizan:
- Alto consumo de frutas y verduras
- Cereales integrales
- Fuentes de proteínas magras (a menudo incluyen opciones vegetarianas)
- Limitación de bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados
Los sujetos fueron monitoreados durante una década, durante la cual murieron aproximadamente 4.300. Aquellos que seguían de cerca una o más dietas saludables tenían menos probabilidades de morir, incluso después de tener en cuenta el ejercicio y el tabaquismo.
Años ganados comiendo mejor
Los datos sugieren que una persona de 45 años que come de forma saludable de forma constante podría vivir entre 1,5 y 3 años más que alguien con malos hábitos alimentarios. Fundamentalmente, la adherencia no tiene por qué ser perfecta: el estudio encontró que incluso las dietas imperfectas mostraron beneficios. Esta es una conclusión importante, ya que sugiere que pequeñas mejoras en los hábitos alimentarios pueden tener efectos positivos mensurables.
La dieta anula la genética
Quizás lo más notable es que las personas con variantes genéticas relacionadas con una esperanza de vida más corta aún se benefician de una alimentación saludable. Esto refuerza la idea de que la dieta puede contrarrestar las predisposiciones genéticas, ofreciendo cierto grado de control sobre el riesgo de mortalidad.
Por qué funcionan estas dietas
La eficacia de estas dietas probablemente se deba a su énfasis en alimentos ricos en plantas. Las plantas entregan:
- Fibra : Mejora la función inmune a través de la producción de ácidos grasos de cadena corta en el intestino.
- Vitaminas y Minerales : Esenciales para las funciones corporales básicas.
- Fitonutrientes : compuestos bioactivos que mejoran la salud, incluida la sensibilidad a la insulina y las vías anticancerígenas.
El consumo elevado de fibra mostró la asociación más fuerte con la longevidad, mientras que el consumo elevado de azúcar se relacionó con una esperanza de vida reducida.
Limitaciones e investigaciones adicionales
El estudio se basó en datos dietéticos autoinformados de sólo dos días, que pueden no reflejar hábitos a largo plazo. Además, fue observacional, lo que significa que los investigadores no asignaron dietas directamente, sino que observaron patrones existentes. A pesar de estas limitaciones, los hallazgos se alinean con investigaciones anteriores que vinculan estas dietas con mejores resultados de salud.
“Incluso si no tienes grandes genes de longevidad, la dieta puede marcar una gran diferencia en términos de riesgo de mortalidad”, dice Clare Collins de la Universidad de Newcastle, que no participó en el estudio.
En conclusión, adoptar una de estas cinco dietas (aunque sea de forma imperfecta) puede prolongar considerablemente la esperanza de vida, incluso para aquellos genéticamente predispuestos a tener vidas más cortas. Este estudio refuerza que las elecciones dietéticas son una herramienta poderosa para mejorar la salud y la longevidad.


























