No es tu col rizada. Es tu curiosidad.

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Deja de culpar a tu dieta por tu proceso de envejecimiento.

Bueno, no del todo. Pero los últimos datos de Cerdeña sugieren que hay algo más en juego. Algo más tranquilo. Algo que no se puede cocinar en una sartén de hierro fundido.

Es tu personalidad.

Los investigadores vuelven a mirar a Cerdeña. Probablemente la conozca como una de las “Zonas Azules”. Lugares donde el reloj parece correr más lento y la gente llega a celebrar el centenario con sus nietos intactos. Un equipo dirigido por Maria Chiara Fastame de la Universidad de Cagliari profundizó más. No sólo contaron los pasos o las calorías. Miraron las mentes.

Específicamente. La forma en que nos recuperamos. Cómo manejamos un mal martes. Ya sea que interactuemos con el mundo o simplemente sobrevivamos a él.

Su artículo, publicado en el International Journal of Applied Positive Psychology, sostiene que los rasgos adaptativos de la personalidad crean un amortiguador. Un recurso de afrontamiento. Promueve un estilo de vida activo no por la fuerza, sino por naturaleza.

Aislar estas cosas es complicado.

La genética mueve una palanca. El medio ambiente atrae a otro. ¿Dieta? ¿Nutrición? Es una red enredada. Por eso son importantes las Zonas Azules. Son variables controladas en la naturaleza. Alta longevidad. Enfermedad más baja. Es un grupo atípico que vale la pena observar hasta que tenga sentido.

Fastame y su equipo recogieron un trozo de Cerdeña.

Querían conectar los puntos entre la personalidad y dos grandes resultados: el bienestar psicológico y la CVRS (calidad de vida relacionada con la salud). Ese segundo acrónimo es denso, así que analicémoslo. Mide si te sientes bien mentalmente y si tu cuerpo realmente te permite hacer cosas.

Estudios anteriores demostraron que estas personas eran optimistas. Resiliente. Feliz. Pero eso fue una pincelada generalizada. Este estudio fue un microscopio.

Agarraron a 125 adultos.

¿De 71 a 10 años? No, al 101.

Cincuenta y cinco vivían dentro de la burbuja de la Zona Azul. Setenta vinieron desde afuera. ¿Por qué mezclarlos? Porque las comunidades son vecinas. La socioeconomía es plana. Todos tienen acceso a la misma atención médica patrocinada por el estado. No hay variables de confusión como la riqueza o el acceso a la atención médica que sesguen los datos.

El montaje fue riguroso.

Pruebas. Cuestionarios. Entrevistas. Trazaron estilos de vida, pasatiempos y los cinco grandes rasgos de personalidad: apertura, escrupulosidad, amabilidad, neuroticismo y extraversión.

Aquí está el truco.

Los residentes de la Zona Azul no obtuvieron puntuaciones más altas en calidad de vida general relacionada con la salud cuando se analizan como una estadística única. ¿Sorprendente? Tal vez. ¿Esperado? En realidad no, porque vivir en un lugar especial no soluciona todos los dolores.

Pero había un rasgo que gritaba.

Apertura.

Estas personas obtuvieron puntuaciones enormemente altas aquí. No se trata de estar abierto a nuevos alimentos (aunque eso ayuda). Es cognitivo. Curiosidad intelectual. Voluntad de afrontar nuevas ideas. Hambre de probar cosas que te asustan un poco o simplemente te confunden.

La gente de la Zona Azul también tenía mejores habilidades para afrontar la situación. Mayor competencia emocional. Dedicaron más tiempo a actividades estimulantes, ya sea levantar una piedra o escribir poesía.

Cuando combinaron los grupos de datos y buscaron patrones en todos los ámbitos, las líneas se volvieron más claras.

¿Mayor apertura? Mejor bienestar psicológico. Más pasatiempos.

¿Mayor escrupulosidad? Mayor satisfacción con la vida. Mecanismos de afrontamiento más sólidos.

¿Mayor neuroticismo? Peor calidad de vida. Compensación directa.

Los investigadores no dicen que tu personalidad te haga inmortal. No funciona como por arte de magia. Pero gobierna el barco.

Puede que la personalidad no sume años directamente, pero determina cómo los vives.

Una persona curiosa busca nuevas experiencias. Siguen aprendiendo. Se mantienen sociales. Adquieren un pasatiempo. Se mantienen activos porque quieren ver qué hay en la siguiente colina. No es disciplina lo que les obliga a hacer ejercicio; es el interés el que los impulsa hacia adelante.

Es la diferencia entre arrastrarse hasta el gimnasio y salir a caminar para observar pájaros extraños.

Por supuesto. Tómalo con sal.

El estudio fue pequeño. De observación. La correlación no es causalidad. Los investigadores admiten que no saben qué fue primero, si el huevo o el hábito. Es necesario realizar más estudios para demostrar la dirección de la influencia.

Otras investigaciones sobre la longevidad apuntan a la paternidad intergeneracional. O tener un fuerte sentido de propósito. Los hilos se están conectando. La psicología va junto al plato de comida y al jogging matutino. No está separado de ellos. Es el pegamento.

La dieta ocupa los titulares. El ejercicio obtiene la infografía. ¿Pero personalidad?

Eso se queda en los momentos de tranquilidad. En la decisión de hacer una pregunta. Para probar algo nuevo. No dejar que el mundo se cierre a tu alrededor sólo porque el calendario así lo dice.

Entonces. ¿Qué aprenderás hoy?