La historia de la pequeña locomotora que podía, cantando persistentemente “Creo que puedo”, está profundamente arraigada en nuestra cultura. Pero la psicología moderna sugiere que, a veces, el camino más eficaz hacia el éxito no consiste en una perseverancia tenaz; se trata de saber cuándo dejar de fumar.
El sesgo cultural hacia la perseverancia
En muchas sociedades industriales, incluido Estados Unidos, se valora mucho la perseverancia en una tarea, por difícil que sea. Andreea Gavrila, experta en psicología de la Universidad de Québec en Montreal, explica que “valoramos la perseverancia y la perseverancia”, a menudo hasta el extremo. Esta mentalidad se extiende a nuestra vida personal, particularmente en torno a los propósitos de Año Nuevo: tendemos a agregar tareas en lugar de evaluar críticamente lo que ya no nos sirve.
La ciencia de dejar ir
Los investigadores están empezando a explorar la idea contraria a la intuición de que abandonar deliberadamente los objetivos puede resultar beneficioso. Rachit Dubey, que estudia la motivación humana en la UCLA, sugiere que el final de año debería ser un momento para reevaluar: “¿Qué es algo que ya no necesito en mi vida?” Continuar persiguiendo objetivos poco prácticos, costosos o desalineados puede provocar problemas de salud física y mental. Sin embargo, dejar de fumar conlleva un estigma social, lo que hace que sea más difícil que simplemente seguir adelante.
El proceso de dejar de fumar no es instantáneo; puede llevar meses o incluso años, muy parecido a terminar una relación. Dejar de lado actividades profundamente arraigadas requiere trabajo emocional y puede resultar complicado.
Por qué nos cuesta dejar de fumar
Las metas proporcionan dirección y un sentido de propósito, como señala Nikos Ntoumanis, experto en ciencias de la motivación de la Universidad del Sur de Dinamarca. Sin embargo, no todos los objetivos son igualmente valiosos. El sesgo de los costos irrecuperables (la tendencia a continuar invirtiendo en algo simplemente porque ya se ha puesto esfuerzo en ello) juega un papel importante en el motivo por el cual las personas persisten en proyectos fallidos.
Los experimentos lo confirman: incluso en escenarios de bajo riesgo, como un simple juego en línea, la gente lucha por abandonar estrategias ineficaces. El equipo de Dubey en UCLA descubrió que los jugadores se aferraban a las opciones fallidas por mucho más tiempo del racionalmente necesario, reflejando el comportamiento de la vida real donde la inversión emocional es mayor.
El papel del cerebro en el compromiso
Las investigaciones incluso sugieren que este comportamiento puede estar integrado en nuestro cerebro. Los estudios en aves, roedores e incluso humanos con daño cerebral muestran una tendencia a seguir con las tareas incluso cuando cambiar daría mejores resultados. El daño a la corteza prefrontal, responsable de la planificación futura, parece reducir esta renuencia a cambiar de rumbo.
Dejar de fumar con intención
La clave para dejar de fumar de manera efectiva radica en por qué lo estás haciendo. La motivación juega un papel crucial: los objetivos abandonados debido a la insatisfacción interna son más fáciles de abandonar que aquellos forzados por presiones externas. Un estudio de 2022 que involucró a más de 900 participantes mostró que las personas que dejaron de fumar por sus propios motivos se desconectaron de manera más limpia que aquellos que lo hicieron bajo presión.
El proceso para dejar de fumar rara vez es perfecto. La duda, las dudas y el apego persistente son comunes. Pero aferrarse a objetivos superados puede dañar activamente su bienestar. A veces, el coraje de decir “Creo que no puedo” es el primer paso para encontrar un nuevo camino que realmente importe.
En última instancia, reconocer cuándo dejar de fumar no se trata de fracaso; se trata de una redirección estratégica y despejar espacio para actividades más significativas.

























