Hallazgos recientes de la nave espacial Juno de la NASA indican que Europa, una de las lunas heladas de Júpiter, posee una capa de hielo significativamente más gruesa de lo estimado anteriormente. Las nuevas mediciones, recopiladas utilizando el radiómetro de microondas (MWR) de Juno durante un sobrevuelo cercano en septiembre de 2022, sugieren un espesor promedio del hielo de aproximadamente 29 kilómetros (18 millas). Este descubrimiento tiene importantes implicaciones para comprender la habitabilidad potencial del océano subterráneo de Europa.
Por qué es importante Europa
Durante décadas, Europa ha sido un objetivo principal en la búsqueda de vida extraterrestre. La evidencia de la misión Galileo de la NASA reveló un océano salado debajo del hielo, lo que despertó el interés sobre si esta luna podría albergar vida. El espesor de la capa de hielo es crucial porque determina la facilidad con la que los compuestos químicos de la superficie pueden mezclarse con el océano que se encuentra debajo, un factor clave para la habitabilidad.
Medidas innovadoras de Juno
El MWR de Juno, inicialmente diseñado para estudiar la atmósfera de Júpiter, proporcionó información inesperada sobre el hielo de Europa. El instrumento mide las temperaturas de brillo a varias profundidades, lo que permite a los científicos estimar el espesor de la capa de hielo. Según el científico del proyecto Juno, Steve Levin, la estimación de 29 kilómetros se aplica a una capa exterior fría y rígida de hielo de agua pura. Si debajo existen capas convectivas más cálidas, el espesor total podría ser aún mayor.
Implicaciones para la habitabilidad
Una capa de hielo más gruesa presenta desafíos para la vida. La mayor distancia entre la superficie y el océano significa que el oxígeno y los nutrientes tendrían que viajar más lejos para sustentar organismos potenciales. Sin embargo, los datos del MWR también revelaron “dispersores”: pequeñas grietas, poros y huecos en el hielo cercano a la superficie. Si bien estas características podrían proporcionar algunas vías para el intercambio, parecen tener un tamaño y profundidad limitados, y se extienden solo cientos de pies debajo de la superficie.
¿Qué sigue?
Los hallazgos de Juno proporcionan un contexto crítico para las próximas misiones: Europa Clipper de la NASA, cuyo aterrizaje está previsto para 2030, y la nave espacial Juice de la ESA, que llegará a Júpiter en 2031. Estas misiones investigarán más a fondo el océano subterráneo de Europa y evaluarán su potencial de habitabilidad.
“El grosor de la capa de hielo y la existencia de grietas o poros dentro de la capa de hielo son parte del complejo rompecabezas para comprender la habitabilidad potencial de Europa”, afirmó el investigador principal de Juno, el Dr. Scott Bolton.
La investigación, publicada en Nature Astronomy el 17 de diciembre de 2025, marca un importante paso adelante en la ciencia planetaria. A pesar de los desafíos que plantea la gruesa capa de hielo, la perspectiva de un océano habitable debajo de Europa sigue siendo una razón convincente para continuar la exploración.

























