La reconstrucción reduce la ansiedad en ratones de laboratorio, lo que desafía las pruebas estándar

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Investigadores de la Universidad de Cornell han descubierto que simplemente permitir que los ratones de laboratorio accedan a un entorno natural puede reducir significativamente o incluso eliminar los comportamientos de ansiedad desarrollados en entornos controlados. Los hallazgos ponen en duda la validez de los métodos actuales de prueba de ansiedad e insinúan una conexión más profunda entre la exposición ambiental y la formación de respuestas de miedo, un principio que puede extenderse a los humanos.

El problema de las pruebas de ansiedad de laboratorio

La investigación tradicional sobre la ansiedad se basa en gran medida en pruebas como el laberinto elevado en cruz (EPM). En el EPM, los ratones exhiben un patrón predecible: exploración inicial de áreas abiertas y expuestas seguida de una retirada a espacios cerrados y más seguros. Esto se interpreta como miedo y es una respuesta tan arraigada que incluso los ansiolíticos luchan por suprimirla. El problema, como sugiere esta nueva investigación, puede no ser el miedo inherente, sino la falta de contexto ambiental.

El experimento de reconstrucción

El equipo liberó a 44 ratones de laboratorio para que deambularan por un gran recinto al aire libre durante una semana. A los ratones se les permitió excavar, trepar y experimentar estímulos naturales. A su regreso al EPM, los resultados fueron sorprendentes: los ratones ahora exploraron los brazos abiertos y cerrados del laberinto por igual, como si encontraran el laberinto por primera vez. Esto ocurrió independientemente de si los ratones habían sido criados en un ambiente de laboratorio desde su nacimiento o si fueron introducidos al aire libre más adelante en su vida.

Por qué esto es importante: calibración sensorial

El neurobiólogo Michael Sheehan explica que la ansiedad puede deberse a una “biblioteca de experiencias” limitada. Un entorno estrecho y controlado como un laboratorio puede generar respuestas de miedo intensificadas cuando se encuentra algo desconocido. Por el contrario, la exposición a un entorno natural diverso e impredecible parece “calibrar” las respuestas de miedo, haciendo que las experiencias novedosas sean menos amenazantes.

“Si experimentas muchas cosas diferentes que te suceden todos los días, tienes una mejor manera de calibrar si algo te da miedo o es amenazante… Pero si solo has tenido cinco experiencias, te encuentras con tu sexta experiencia, y es bastante diferente de todo lo que has hecho antes, eso te provocará ansiedad”.

Repensar las pruebas de laboratorio y la ansiedad humana

Estos hallazgos sugieren que lo que percibimos como ansiedad en ratones de laboratorio puede ser un artefacto de su entorno restringido, no un rasgo biológico fundamental. La investigación plantea la posibilidad de que los estudios actuales sobre la ansiedad puedan estar midiendo la privación ambiental en lugar del miedo inherente. Se pueden aplicar principios similares a la ansiedad humana, lo que sugiere que experiencias variadas e incluso ligeramente riesgosas podrían desempeñar un papel en la reducción de reacciones exageradas a estímulos nuevos.

El equipo ahora está explorando cómo estos hallazgos influyen en nuestra comprensión del desarrollo de la ansiedad tanto en animales como en humanos, desafiando la suposición de que la ansiedad está exclusivamente ligada a la biología. Los resultados subrayan la importancia del enriquecimiento ambiental, no sólo para el bienestar animal, sino también para una investigación científica más precisa.