La vieja rareza del océano y sus nuevas heridas

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2026 trae problemas. El Océano Pacífico vuelve a agitarse.

Si las pesadillas de 2023 no se han desvanecido, esperen esto. Se está formando un nuevo patrón de El Niño. Los expertos dicen que podría ser el más fuerte jamás registrado.

Amanda Maycock de la Universidad de Leeds advierte lo que se avecina. Desde octubre hasta el año que viene, el mundo se calienta. El clima se pone raro.

Hablamos de eso. También retrocedemos más. Mucho más lejos.

Vida en la oscuridad

Olvídese de la explosión del Cámbrico. Esa era de caparazones y huesos duros parece historia reciente para el paleontólogo Scott Evans.

Cava en las montañas Mackenzie. Territorios del Noroeste de Canadá. Aquí, las rocas guardan secretos del período Ediacara. Antes de las conchas. Antes que los huesos.

¿Qué hay en esas piedras?

Cuerpos blandos. Cosas blandas. Rarezas animales de océanos antiguos. Scott Evans encontró nuevos fósiles. Aunque no desde las orillas poco profundas de los viejos mares. Los encontró más profundos. En la oscuridad.

¿La vida empezó desde abajo? Quizás los primeros animales no nadaban en los estanques costeros. Quizás se aferraron a la aplastante presión del abismo. Un comienzo tranquilo para un mundo ruidoso.

Violencia moderna

Salta hacia adelante quinientos millones de años. Los humanos han vuelto al fondo del océano.

La pesca de arrastre de fondo no es sutil. Se trata de arrastrar pesadas redes por el fondo del mar. Como arar, pero sin cuidado. Lo destroza todo. Rocas, esponjas, corales. Desaparecido. Sólo para conseguir algunos peces extra.

Es eficiente. Es terrible.

Amanda Vincent ve el daño. Lidera el grupo Proyecto Seahorse. También es profesora en la Universidad de Columbia Británica. ¿Su punto de vista? Prohibirlo.

Los datos la respaldan.

Frente a las costas de Escocia, las prohibiciones de la pesca de arrastre provocaron el regreso de la vida. La biodiversidad se recuperó. El ecosistema recordó cómo sanar cuando las redes dejaron de arrastrar.

“La prohibición de la pesca de arrastre de fondo puede lograr un renacimiento de la biodiversidad”.

¿Es esto suficiente para convencer a la industria pesquera? Probablemente no. Las ganancias hablan más que la biología.

Fallos tecnológicos y lobos fantasmas

La destrucción no se limita a los arrecifes de coral. El periodista científico Gareth Evans señala algo extraño. La pesca de arrastre de fondo también perjudica a la tecnología. Cables submarinos. Infraestructura submarina. Las redes también los derriban.

Pero no es sólo el mar. El mundo gira rápido.

Las tormentas solares azotan con más fuerza. Japón tiene escasez de lobos robóticos. Sí, robots que parecen lobos. Se supone que deben patrullar el desierto, pero no funcionan correctamente. O desaparecer. O tal vez la demanda superó la oferta.

Las cosas se están desmoronando.

Desde fósiles antiguos en rocas canadienses hasta robots defectuosos en bosques japoneses, las conexiones parecen débiles. O tal vez sean los únicos que nos quedan. El océano da. Tomamos. A veces olvidamos lo frágil que es hasta que se rompe.