El erudito del comportamiento: recordando a Desmond Morris (1928-2026)

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Desmond Morris, el célebre zoólogo, autor y locutor que redefinió cómo vemos la conexión entre la biología y la cultura humana, murió a la edad de 98 años. A lo largo de una prolífica carrera de seis décadas, Morris pasó sin problemas del mundo especializado de la ciencia de los mamíferos al escenario global de los medios populares, dejando atrás un legado de más de 50 libros y cientos de horas de televisión.

Del zoológico al escenario global

El viaje de Morris comenzó en los pasillos del Zoológico de Londres, donde se desempeñó como curador de mamíferos. Los inicios de su carrera estuvieron marcados por una rara habilidad para cerrar la brecha entre la ciencia rigurosa y el entretenimiento público. En 1956, ayudó a lanzar Zoo Time, un innovador programa semanal transmitido desde un estudio construido dentro de los terrenos del Zoológico de Londres.

Su carrera televisiva se caracterizó por un enfoque práctico y audaz. Es famoso que una vez manejó a un cachorro de oso ruso que le destrozó el brazo en directo, un incidente que sólo sirvió para hipnotizar a los dos millones de espectadores que lo miraban desde casa. Este éxito inicial sentó las bases para su papel posterior como comunicador científico de primer nivel, un camino que compartió con su amigo y contemporáneo de toda la vida, Sir David Attenborough.

El hombre que desenmascaró al “simio desnudo”

El momento decisivo de la carrera de Morris llegó en 1967 con la publicación de The Naked Ape . El libro fue un fenómeno, vendió aproximadamente 18 millones de copias y alteró fundamentalmente la comprensión del público sobre la naturaleza humana.

Morris argumentó que los humanos son esencialmente “carnívoros sociales”, impulsados ​​por antiguos instintos evolutivos que a menudo chocan con las complejidades de la civilización moderna. Al tratar el comportamiento humano (incluida la intimidad, el cortejo y las estructuras sociales) a través de la lente de un zoólogo, despojó a gran parte de la pretensión social de la época.

“Es la naturaleza biológica de la bestia la que ha moldeado la estructura social de la civilización, y no al revés.”

La franqueza del libro sobre la sexualidad humana llevó a que fuera incluido en el índice de libros prohibidos de la Iglesia Católica. Para Morris, sin embargo, esto fue una insignia de honor, que lo colocó en compañía de gigantes literarios como Voltaire y Zola. Si bien algunas de sus teorías científicas específicas han sido debatidas o actualizadas desde entonces, su capacidad para capturar el “estado de ánimo febril” de la década de 1960 creó un nuevo modelo para la escritura de divulgación científica.

Un hombre de arte y ciencia del Renacimiento

Lo que distinguió a Morris de muchos de sus pares fue su negativa a limitarse a una sola disciplina. Era un verdadero erudito:

  • Un artista: Mucho antes de su fama científica, Morris era un pintor consumado. Expuso junto a maestros surrealistas como Joan Miró y vio el arte a través de una lente biológica, creando a menudo “organismos inventados” que seguían las reglas de la evolución natural.
  • Un antropólogo de lo cotidiano: Aplicó sus observaciones zoológicas a casi todas las facetas de la vida humana, desde el tribalismo de los fanáticos del fútbol en The Soccer Tribe hasta los intrincados gestos de diferentes culturas.
  • Un explorador global: Junto a su esposa y colaboradora, Ramona, Morris viajó a 76 países, impulsado por un “impulso insaciable” de observar el espectro completo de la actividad humana y animal.

Su círculo social era tan diverso como sus intereses, abarcando desde la brillantez científica de Konrad Lorenz hasta las alturas cinematográficas de Stanley Kubrick y Marlon Brando.

Un legado duradero

Desmond Morris pasó su vida navegando por la tensión entre lo “académico” y el “intérprete”. Era un hombre que podía discutir las complejidades del espinoso de diez espinas en un momento y la estética de los graffitis de Los Ángeles al siguiente. Ya sea que estuviera enseñando a pintar a un chimpancé o documentando la evolución del primate humano, su trabajo estaba unificado por una única fuerza impulsora: una curiosidad implacable sobre el mundo vivo.

Le sobrevive su hijo, Jason.


Conclusión: Desmond Morris transformó el estudio del comportamiento humano al recordarle al mundo que somos, en esencia, una especie biológica. Su trabajo cerró la brecha entre el laboratorio y la sala de estar, haciendo que las complejidades de la evolución fueran accesibles a millones de personas.