Un estudio reciente sobre la cigala (Nephrops norvegicus ) ha proporcionado evidencia científica significativa de que estos crustáceos experimentan dolor, en lugar de simplemente estrés reflejo. Se espera que los hallazgos, publicados en la revista Scientific Reports, fortalezcan el movimiento global para prohibir la práctica de hervir langostas vivas.
La ciencia del dolor versus el reflejo
Para determinar si el característico “movimiento de la cola” que se observa en las langostas es un simple reflejo muscular o una respuesta al dolor, los investigadores realizaron un experimento con estimulación eléctrica.
El estudio dividió 105 langostas en varios grupos: un grupo de control y dos grupos tratados con analgésicos humanos: aspirina y lidocaína. Luego, los investigadores aplicaron una descarga eléctrica de 9,09 voltios por metro a los sujetos.
Los resultados fueron reveladores:
– Las langostas no tratadas exhibieron frecuentes e intensas maniobras de escape con giros de cola.
– Las langostas tratadas con lidocaína mostraron una fuerte disminución en estas respuestas.
– Las langostas tratadas con aspirina mostraron una reducción aún más dramática en el comportamiento de escape.
“El hecho de que los analgésicos desarrollados para humanos también funcionen en las langostas muestra cuán similares funcionamos”, señaló Lynne Sneddon, profesora de zoofisiología de la Universidad de Gotemburgo.
Debido a que los analgésicos suprimieron el comportamiento de mover la cola, los investigadores concluyeron que el movimiento no es simplemente una reacción mecánica a la electricidad. Más bien, es una respuesta nociceptiva, un proceso neurológico en el que las señales de daño viajan al cerebro, desencadenando un estado asociado con el dolor.
Una tendencia creciente en la sensibilidad animal
Esta investigación no existe en el vacío; es parte de un cambio científico más amplio hacia el reconocimiento de la sensibilidad de los invertebrados. Estudios anteriores han destacado capacidades similares en otras especies:
– Se ha observado que cangrejos ermitaños abandonan sus caparazones para evitar estímulos dolorosos repetidos.
– Los pulpos han demostrado la capacidad de evitar entornos relacionados con lesiones y buscar áreas asociadas con el alivio del dolor.
Este reconocimiento se está trasladando del laboratorio a los pasillos del gobierno, cambiando fundamentalmente la forma en que la sociedad ve a los organismos de “bajo nivel”.
El impulso a la reforma legislativa
A medida que crece el consenso científico sobre el dolor de los crustáceos, también crece la presión para reformar la industria pesquera. El método tradicional de hervir animales vivos se considera cada vez más inhumano.
Panorama regulatorio actual:
– Prohibiciones vigentes: Países y regiones, incluidos Noruega, Nueva Zelanda, Austria y partes de Australia, ya han prohibido hervir crustáceos vivos por motivos de bienestar.
– Reino Unido: Según la Ley de Bienestar Animal de 2022, los cangrejos, las langostas y los pulpos están legalmente reconocidos como seres sintientes capaces de sufrir.
– Estados Unidos: Si bien las leyes federales varían, estados como California y Washington han tomado medidas para prohibir por completo el cultivo de pulpo, citando preocupaciones de bienestar.
En respuesta a estos cambios, la industria está comenzando a explorar alternativas más humanas, como el aturdimiento eléctrico, que dejaría a los animales insensibles antes de ser procesados para el consumo.
Conclusión
Al demostrar que los analgésicos humanos comunes pueden mitigar el malestar de las langostas, este estudio proporciona un vínculo fundamental entre la función biológica y la responsabilidad ética. A medida que la ciencia continúa cerrando la brecha entre humanos e invertebrados, los mundos legal y culinario probablemente enfrentarán una presión cada vez mayor para adoptar prácticas de sacrificio más compasivas.


























