Willem de Sitter no era sólo un nombre en un libro de texto. Fue un matemático y astrónomo holandés que ayudó a convertir las ecuaciones abstractas de Albert Einstein en una realidad física. Nacido en Sneek el 6 de mayo de 1872, murió en Leiden el 20 de noviembre de 1934, pero su impacto en la cosmología duró mucho más.
Su viaje comenzó en la Universidad Estatal de Groningen. Allí estudió matemáticas, pero fue bajo la dirección de J.C. Kapteyn en el laboratorio astronómico que encontró su verdadera vocación. Le gustaba la astronomía. Hizo clic. Pasó dos años, de 1897 a 1899, trabajando en el Observatorio del Cabo en Sudáfrica. Esa experiencia se quedó. Después de eso se dedicó a las estrellas.
A los 108 años, era profesor de astronomía en la Universidad de Leiden. En 1919 era director del Observatorio de Leiden. Pero su verdadera contribución provino de una mezcla de mecánica celeste y física teórica.
Cómo De Sitter despertó el interés británico en la relatividad
Al principio de su carrera, de Sitter observó los cuatro grandes satélites galileanos de Júpiter. Analizó sus movimientos para determinar sus masas. Fue un trabajo detallado y a nivel del suelo. Pero le dio las herramientas para algo más grande.
En 1916 y 1917 publicó una serie de artículos en Londres. Estos artículos describieron las consecuencias astronómicas de la teoría general de la relatividad de Einstein. Einstein acababa de publicar la teoría. Fue complejo. Fue controvertido. De Sitter lo explicó. Lo hizo visible.
Su trabajo despertó el interés británico por la teoría. Condujo directamente a algo histórico. Expedición de Arthur Eddington en 1919 para observar un eclipse solar. Eddington quería medir la desviación gravitacional de los rayos de luz que pasan cerca del Sol. Los artículos anteriores de De Sitter ayudaron a allanar el camino para esa prueba específica. Sin esa base teórica, es posible que la observación del eclipse no se hubiera priorizado ni interpretado de la misma manera.
Por qué es importante el universo en expansión
Aquí es donde el concepto del universo de De Sitter difería del de Einstein. Este es un punto clave para cualquier persona interesada en la historia de la ciencia.
La concepción relativista del espacio curvo de Einstein le llevó a imaginar el universo como estático. Invariable en tamaño. Necesitaba un modelo estable. De Sitter miró las mismas matemáticas y vio algo más. Sostuvo que la relatividad en realidad implicaba que el universo estaba en constante expansión.
Esta visión era radical en ese momento. Contradecía la noción predominante de un cosmos estático. Pero estaba bien. Las observaciones de galaxias distantes realizadas por Edwin Hubble respaldaron posteriormente la hipótesis de De Sitter. Hubble vio el corrimiento al rojo. Vio la distancia. El universo se estaba separando.
Einstein acabó adoptando la opinión de De Sitter. Tenía que hacerlo. La evidencia era demasiado fuerte.
Dónde se equivocó De Sitter
Los cálculos de De Sitter no fueron perfectos. Sus estimaciones del tamaño del universo eran demasiado pequeñas. También lo fueron sus cálculos del número de galaxias contenidas en su interior. El universo es muchísimo más grande y más poblado de lo que predijo.
Pero su visión teórica fue acertada. Comprendió la naturaleza dinámica del espacio-tiempo antes de la observación.





















