La Oficina del Comisionado de Información (ICO), la autoridad de protección de datos del Reino Unido, ha emitido una nueva guía que confirma que las interacciones de inteligencia artificial por parte del personal del gobierno están sujetas a las leyes de Libertad de Información (FOI). Este fallo aclara que tanto las indicaciones ingresadas por los funcionarios como el texto, las imágenes o los datos resultantes generados por las herramientas de inteligencia artificial deben divulgarse si el público lo solicita.
Este desarrollo fortalece significativamente las medidas de transparencia, permitiendo potencialmente a periodistas y ciudadanos acceder a registros de ministros que utilizan plataformas como ChatGPT para tareas oficiales.
Aclarando el panorama legal
Durante algún tiempo, las autoridades públicas se han enfrentado a la ambigüedad sobre cómo se aplica la libertad de información a las tecnologías emergentes. La nueva guía de la ICO elimina esta zona gris al afirmar explícitamente:
“Si el personal de una autoridad pública utiliza la IA con fines laborales, la información generada estará sujeta a la FOIA junto con las indicaciones utilizadas”.
Los expertos legales sugieren que esta aclaración cerrará lagunas previamente explotadas por los organismos gubernamentales. Jon Baines, del bufete de abogados Mishcon de Reya, señala que ahora será “muy difícil para las autoridades públicas afirmar que las solicitudes relacionadas con la IA no están sujetas a la FOIA”.
La lógica es sencilla: si un servidor público registra la información en el ejercicio de sus funciones, se incluye en la libertad de información, independientemente de si fue escrita en una nota Post-it o generada mediante un modelo de lenguaje de gran tamaño. Tim Turner, un experto en protección de datos, sostiene que esto no debería ser “controvertido”, enfatizando que el medio de mantenimiento de registros no exime al contenido de las leyes de transparencia.
Impacto en la transparencia y la accesibilidad
Esta guía podría remodelar la forma en que opera la transparencia gubernamental en la era digital. Se destacan dos implicaciones clave:
- Acceso a los procesos de toma de decisiones : los ciudadanos ahora pueden solicitar indicaciones específicas utilizadas por los funcionarios, que ofrecen información sobre cómo la IA influye en el asesoramiento político o las decisiones administrativas.
- Superar las barreras de costos : La ICO sugiere que los organismos públicos podrían potencialmente usar IA para resumir grandes conjuntos de datos al responder a solicitudes de libertad de información. Esto podría permitir a las autoridades atender solicitudes que anteriormente fueron rechazadas por motivos de costo excesivo, aumentando así el volumen de información accesible.
Precedente y controversia
El fallo sigue a un caso histórico el año pasado, cuando New Scientist obtuvo con éxito los registros de ChatGPT del exsecretario de Tecnología del Reino Unido, Peter Kyle. Se cree que esta es la primera vez que se concede una solicitud de este tipo a nivel mundial. Sin embargo, los intentos posteriores de otros medios de acceder a datos similares a menudo se enfrentaron al rechazo, y las autoridades etiquetaron las solicitudes como “vejatorias” o citaron altos costos de procesamiento.
Las nuevas orientaciones pretenden evitar este tipo de rechazos generales. Sin embargo, la medida ha provocado un debate sobre la privacidad y la practicidad. Matt Clifford, presidente de la Agencia de Invenciones e Investigación Avanzada (ARIA) del Reino Unido, criticó el precedente sentado por el caso Kyle, calificándolo de “absurdo” y “enormemente corrosivo”. Advirtió que tal escrutinio podría disuadir a los ministros de utilizar herramientas de inteligencia artificial por completo, sofocando la innovación en las operaciones gubernamentales. En particular, la propia ARIA está exenta de las leyes de libertad de información, lo que pone de relieve la aplicación desigual de las normas de transparencia entre los diferentes organismos públicos.
Por qué esto es importante
La intersección de la IA y la gobernanza plantea preguntas críticas sobre la responsabilidad y la confianza. A medida que los gobiernos dependen cada vez más de la IA para redactar comunicaciones, analizar datos y formular políticas, comprender cómo se utilizan estas herramientas se vuelve esencial para la supervisión democrática.
Si los funcionarios pueden utilizar la IA para generar resultados oficiales sin escrutinio público, se crea una “caja negra” en la gobernanza. Al confirmar que los registros de IA están sujetos a la libertad de información, la ICO garantiza que la integración de la inteligencia artificial en el servicio público siga siendo transparente. Esto sienta un precedente vital para otras naciones que luchan por regular la IA en el sector público.
Conclusión
La guía de la ICO establece un límite claro: El uso de la IA en el gobierno no es una esfera privada. Si bien persisten las preocupaciones sobre los efectos paralizantes sobre la innovación, el fallo prioriza el derecho público a saber, asegurando que la rápida adopción de la IA no supere la responsabilidad democrática.


























